Mi historia
¿Y si el problema no era cuánto trabajaba?

Durante años creí lo mismo que creen tantos profesionales ambiciosos.
El éxito tiene un precio.
- Trabaja más duro.
- Duerme menos.
- Está siempre disponible.
- Ocúpate primero de todos los demás.

Durante un tiempo, funcionó.
Construí la carrera que había soñado. Me gradué del MIT Sloan, lideré negocios en América Latina y alcancé metas que alguna vez creí imposibles.
Pero detrás de los títulos y los logros, estaba agotada.
Hubo períodos en los que apenas veía la luz del día. Pasé meses saliendo a trabajar antes del amanecer y volviendo mucho después del atardecer. Mi ritmo circadiano se alteró tanto que necesité medicación solo para recuperarlo. Trabajaba más duro que nunca y aun así me sentía quemada, o frustrada por no lograr dar el salto al siguiente nivel.
Entonces me hice una pregunta:
¿Y si el problema no era cuánto estaba trabajando, sino la forma en que estaba operando?
Esa pregunta lo cambió todo.

Dejé de perseguir mejores hábitos.
Empecé a convertirme en una persona distinta.
A medida que cambió mi identidad, cambiaron mis decisiones, mi liderazgo, mi salud, mis relaciones y, finalmente, mis resultados.
Hoy
Dirijo un negocio en crecimiento.

Hoy, las personas que amo reciben la mejor versión de mí, no lo que queda después del trabajo.

Cuido mi salud. Entreno.

Medito. Y disfruto de verdad la vida que he construido.